22/5/09

El beso de la muerte: El comienzo

Hace tan solo unos meses,yo lo tenía todo: belleza,inteligencia,amistad,familia y amor. Era feliz,pero todo cambió inesperadamente una tarde-noche de verano...

A pesar de ser una ciudad con ruido,contaminación e injusticias, la anaranjada luz del crepúsculo hacía pareciese más hermosa que ningún otro lugar. Cuando pasaba por delante de un parque,vi que una pelota salía disparada hacia la carretera y un pequeño niño,de no más de seis años,salía en busca del juguete. Observé horrorizada como un coche negro de cristales tintados avanzaba a toda velocidad por la carretera y el niño no lo veía. Ese coche lo va a matar, pensé y, antes de que el coche atropellara al niño,me abalancé sobre él empujándolo fuera de la carretera. Logré salvar al niño,pero fue demasiado tarde para mí, fui arrollada por el coche. Tenía la vista nublada, y sentía un líquido rojo fluir por mi cara,estaba sangrando y sabía que me había roto algunos huesos. Minutos después, me sumergí en la inconsciencia.



Cuando recobré la consciencia,estaba tumbada en una cama, en una habitación blanca,con la maquinaria típica,no me cabía la menos duda,estaba en un hospital. La cabeza me daba vueltas,y me dolía todo el cuerpo,pero no era eso lo extraño. Sentía el estridente ruido de los aparatos como si los tuviera pegados a los oídos,podía ver cada detalle a la perfección,incluso las motas de polvo que flotaban en el aire y,mi olfato detectaba muchos olores que jamás podía haber detectado sin tenerlos cerca:el olor a desinfectante típico de un hospital,el perfume de lavanda de mi madre la colonia de mi padre e,incluso el repulsivo olor metálico de la sangre. Lo más extraño,es que ahora no me resultaba asqueroso.
Temerosa por la gran capacidad que ahora poseían mis sentidos,y no haber tenido nauseas al oler a sangre,intenté levantarme,pero un montón de tubos conectados a las máquinas y a mí me lo impedían.
-Oh cariño,por fin has despertado-dijo después de haber entrado en la habitación,entre sollozos mi madre y me abrazaba-creíamos que te íbamos a perder para siempre.
-Te dije que no pasaría,nuestra hija es muy fuerte-dijo mi padre abrazándose también a mí.
-¿Qué a pasado?-pregunté,no lograba recordar nada.
-Te han por salvar a un niño
-Ah,cierto- recuerdos borrosos venían a mi mente,el niño cruzando la carretera en busca de la pelota,el coche de cristales tintados,la angustia de saber que una criatura inocente moriría delante de mis propios ojos...
-¿Me permiten que examine a su hija?-dijo un hombre que había entrado en la habitación. Llevaba la típica bata blanca del atuendo de un médico pero no lo parecía en absoluto.
-Si claro.-dijo mi padre,e inmediatamente, él y mi madre salieron de la habitación.
Mis músculos se tensaron. Y mi me puse alerta ante cualquier movimiento por parte de él. Parecía un humano,pero pequeños detalles lo diferenciaban,su piel era excesivamente pálida y emitía un extraño fulgor;sus ojos,negros como el ónice,poseían un leve matiz rojizo. Yo percibía estas diferencias perfectamente,pero mis padres no se habían dado cuenta.
Se acercó peligrosamente hacia a mí,sus movimientos eran demasiado gráciles y hermosos,pero a la vez peligrosos y salvajes. También poseía una belleza inhumana, de facciones perfectas,cualquier escultor habría deseado poder esculpir tan perfectamente, su nariz era recta,no demasiado grande,ni pequeña,tenía el tamaño perfecto;sus labios parecían suaves,y esponjosos,cualquier chica se moriría por poder tocarlos;su pelo,de un color rojo como el fuego,algo largo y lacio,se balanceaba al compás de sus sutiles movimientos. Ninguna chica se podría resistir a una criatura como él,de extraordinaria belleza,con una expresión de misterio y sensualidad en su rostro. Hasta yo,que tenía novio,me había quedado prendada por unos segundos.
-Tranquila,no te voy a hacer daño.
-¿Qué eres?

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